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Lectura bíblica en clave de género

Irene Foulkes

"Lectura bíblica en clave de género" – ¿con qué se come eso?  Es más, ¿por qué está este plato en el menú?  Vamos a probarlo (para muchas personas puede ser nuevo) porque este plato debe acompañar siempre nuestra comida principal: el estudio de la Biblia.  Cuando acudimos a la Biblia para buscar algunos principios que nos orienten en nuestras relaciones en la iglesia, la sociedad y la familia, tenemos que tomar en cuenta una realidad social que se llama el sistema de género.

 

La sociedad en que vivimos se encarga de comunicarnos –de muchas maneras y por medio de muchas personas (nuestros papás, los maestros y maestras, los pastores, los programas de televisión,  etc.)– cómo debemos ser y cómo debemos relacionarnos, según nuestra identidad de mujer o de hombre.  Conocemos los estereotipos.  Cuando  se le dice al niño, "¡sea hombre!", le damos a entender que los varones tienen que ser fuertes y valientes, no deben mostrar sus emociones, tienen que ser los líderes, y sobre todo, deben evitar cualquier conducta o apariencia que se asocie con lo femenino.  Por otro lado, se le dice a la niña que ella es muy linda, que debe ser gentil, servicial, no impositiva, no debe mostrarse demasiado inteligente o capaz, debe evitar ser una amenaza para la autoestima de los varones.

 

Así que, además de las tendencias o características que la biología nos transmite a las personas de uno u otro sexo (los científicos debatirán por largo tiempo todavía cuáles serán esas cualidades), más importante es lo que la sociedad hace al formar el carácter de cada uno de nosotros y nosotras.  ¿Cuáles conductas se consideran "normales" para un hombre o una mujer en la sociedad costarricense?  ¿Qué conductas debe evitar un hombre o una mujer para no salirse de ese molde? Estos límites son específicos a cada cultura.  Si algunos de ustedes han viajado por Grecia o Turquía, por ejemplo, ¿no les ha parecido raro ver a dos hombres de negocios, vestidos de traje entero, caminando por la acera tomados de la mano?    O en Rusia, ¿darse cuenta de que dos hombres podrán saludarse con un beso en la boca? ¡Cuándo se portaría así alguno de ustedes!  Y ¿qué decir de las mujeres de algunos países de Medio Oriente que jamás saldrían a la calle sin taparse no solo la cabeza sino también todo el cuerpo, hasta los tobillos?  ¿Verdad que tenemos que interpretar todo esto según la sociedad en que se da, y no según nuestras propias costumbres?

 

Cuando "visitamos", por decirlo así, una sociedad muy lejana por medio de la  lectura de algún libro que se escribió en aquel lugar, tenemos que  leerlo según las claves culturales de aquella sociedad, si es que queremos entender la obra en forma adecuada.  Una de estas claves es el sistema de género vigente en el entorno social del escritor.  Puesto que los diferentes libros de la Biblia fueron escritos en culturas muy distantes de nuestra cultura, tenemos que leer cada texto bíblico preguntando por el sistema de género que regía el mundo social que vemos reflejado en el texto.

Veamos un ejemplo. 

No codicies la casa de tu prójimo, no codicies su esposa, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada que le pertenezca. (Éxodo 20.17)

 

¿Qué es lo primero que les llama la atención aquí?  Sí, la mujer está catalogada dentro de las pertenencias del hombre.  Según el sistema de género de aquel tiempo lejano, la mujer siempre  pertenecía a algún hombre:  primero a su padre y luego al marido a quien su papá la entregaba.  En el caso de quedarse viuda, un hijo varón asumiría la tutela de ella.  Si la viuda era joven y sin hijos, un hermano del difunto debía tomarla para engendrar hijos que perpetuarían el nombre y la propiedad del muerto.  Era una sociedad patriarcal, androcéntrica.

 

Pero hay algo más en este texto.  Aunque la tradición judeo-cristiana insiste en que los 10 mandamientos rigen para todas las personas del pueblo creyente, hay que observar que este mandamiento en realidad no está dirigido a todo el mundo sino solamente a los varones.  En el sistema de género del antiguo Israel, la mujer no fue considerada como un sujeto independiente.

 

A veces el texto mismo nos dice algo en cuanto al sistema de género en que está inserto.

... guarden las mujeres silencio en la iglesia ... porque no está bien visto que una mujer hable en la iglesia.(1 Corintios 14.34-35)

Pablo recuerda a la comunidad cristiana en Corinto que su sociedad mantiene ciertas costumbres acerca de la conducta de las mujeres en un espacio más o menos público.  De acuerdo con esas normas, las mujeres no debían intervenir en las discusiones, ni mucho menos interrumpirlas, que es el caso que se trata en este texto.  (Por otro lado, 1 Cor. 11.5 respalda a las mujeres que participaban responsablemente en el culto ofreciendo oraciones a Dios y mensajes proféticos ala congregación.  Estas mujeres ministaban por medio de sus intervenciones.)

 

Pablo se refiere a otra costumbre regida por el sistema de género imperante en Corinto cuando insiste en que las mujeres acaten la norma de tener el pelo largo y cubrirse la cabeza.

Si la mujer no se cubre la cabeza, que se corte también el cabello; pero si es vergonzoso para la mujer tener el pelo corto o la cabeza rasurada, que se la cubra.     (1 Corintios 11.6)

Lo que es vergonzoso lo determina cada sociedad y sabemos que la definición puede cambiar de una época a otra dentro de una misma sociedad.  Solo tenemos que pensar en la forma de vestirse de las mujeres al principio del siglo 20, por ejmplo, en contraste con las modas de hoy.  No hay nada sagrado ni eterno en la costumbre de taparse la cabeza en el culto; era simplemente una muestra del sistema de género de la sociedad griega en el primer siglo.

 

En 1 Corintios 11 se habla también de una costumbre que atañe a los varones: Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta deshonra a su cabeza. (1 Corintios 11.4). Así como en el día de hoy nuestra sociedad ha determinado que ciertas formas de vestirse o de arreglarse se consideren "apropiadas" para los varones o para las mujeres, así también fue en la antigüedad. Al establecer una comunidad cristiana dentro de la sociedad de Corinto, Pablo se mostró sensible a sus costumbres y quería que las personas que abrazaban la nueva fe en Jesucristo lo fueran también.

 

Obviamente, esta clave de género no es la única que nos hace falta para entender e interpretar la Biblia.  Tenemos que desarrollar nuestra capacidad de leer los diferentes libros de la Biblia en clave económica y política también, adquiriendo las herramientas que nos ayuden a analizar estos aspectos del mundo de los autores bíblicos, puesto que su mensaje, inspirado por Dios, adquirió su sentido y tuvo su impacto dentro de aquellos contextos originales.  Hoy, sin embargo, vamos a privilegiar una lectura bíblica en clave de género, aspecto importantísimo de la vida humana y del mensaje de Dios para nosotros y nosotras.

 

Motivaciones pastorales

 

Un paso atrás, para coger impulso. ¿Por qué queremos meternos a todo esta cuestión de género? La lectura bíblica en clave de género va a complicar un poco nuestro estudio bíblico, y va a desafiar algunas de las interpretaciones tradicionales de ciertos pasajes.  Creemos, sin embargo, que al mismo tiempo nos ayudará a descubrir aspectos de los textos que tendrán gran resonancia para nosotros/as en lo personal así como en nuestro ministerio a otras personas.  Cuando aceptamos el llamado de Dios a servirle como líderes, pastores y pastoras, asumimos el compromiso de promover el desarrollo de la comunidad de creyentes y la misión de Dios en el mundo. 

 

En este trabajo a veces nos encontramos con gente herida o frustrada, con sus dones apagados.  Puede ser que en un tiempo atrás sí jugaban un papel activo en la iglesia, pero dejaron de trabajar, dejaron de ofrecerse para ayudar.  ¿Parte de la razón tendrá algo que ver con asuntos de género?  Por ejemplo, nos topamos con mujeres que han captado un mensaje sutil – no siempre verbalizado abiertamente – que en la iglesia la mujer no está autorizada plenamente para aportar su pensamiento y acción en un plano de igualdad con los varones del grupo.  Muchas veces el apoyo a su autoestima que recibió al abrazar la fe en Cristo y sentirse aceptada por Dios y la comunidad de fe, no perdura.  En algunas iglesias opera un sistema de género discriminatorio (con supuesta base bíblica) que permea el ámbito eclesial.  Como consecuencia, algunas mujeres menosprecian sus propios dones y reprimen sus deseos de aportar su liderazgo al desarrollo del grupo.  El sistema de género tradicional, imperante en muchos círculos cristianos, las relegan a la periferia al no proveerles las oportunidades que necesitan para crecer y para ejercer sus dones. 

 

En esos círculos, no sucede lo mismo con el nuevo creyente varón, que por lo general recibe el apoyo de los líderes y un decidido estímulo a desarrollar sus dones, para ir ocupando espacios de liderazgo cada vez más importantes ante la comunidad.  Sin embargo, aquí se cuela un factor negativo también, derivado del sistema de género tradicional de nuestra sociedad androcéntrica:  un modelo de masculinidad patriarcal y machista que puede conducir a un tipo de liderazgo orientado a dominar a la comunidad, imponerse sobre ella y hasta servirse de ella.  Este factor cultural negativo es a menudo exacerbado por el recurso a la Biblia como su supuesta legitimación.

 

¿Por qué deben meterse los líderes pastorales a la lectura bíblica en clave de género?  Por razones pastorales, precisamente.  Si el cuadro que he trazado refleja, en algún grado, lo que puede pasar en nuestras comunidades, nos incumbe trabajar el asunto de género en la fuente misma de nuestra fe y práctica, la Biblia.

 

¿Cómo se hace la lectura bíblica en clave de género? 

 

Vamos a forjar los instrumentos y los procedimientos a partir de un trabajo con textos específicos.  Al final trataremos de resumir los resultados y sintetizar la metodología que nos pueda servir para todo nuestro estudio bíblico y ministerio de la Palabra en la iglesia. 

 

Por ahora, presentamos los textos a analizar, junto con algunas preguntas para estimular la reflexión frente a ellos. 

 

1.  el caso de la anfitriona que regañó al huésped:

Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.  Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía.  Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer.  Así que se acercó a él y le dijo:  "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola?  ¡Dile que me ayude!"

"Marta, Marta", le contestó Jesús, "estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria.  María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará."  (Lucas 10.38-42)

 

a) ¿Por qué Marta se sintió autorizada para criticar a su hermana y exigir a Jesús que cambiara la situación?

 

    Una pista:  La expresión “sentarse a los pies [de alguien] y escuchar su palabra” es un término técnico que se aplicaba a los estudiantes de un rabí.  En Hch. 22.3 Pablo usa una expresión similar para referirse a sí mismo como estudiante del conocido rabí Gamaliel.

 

    Otra pista:  En el pueblo judío del primer siglo, solo los varoncitos tenían el derecho de asistir a las clases de lectoescritura y estudio de la Ley que se daban en las sinagogas.  Los rabíes no debían de enseñar a mujeres.

 

b)En este relato de conflicto, Marta cuestionó tanto el comportamiento atrevido de otra mujer como el comportamiento extraño de Jesús, poco digno de un maestro varón.  ¿Cómo reaccionó Jesús ante esta crítica de doble filo?

 

c)Cuando se contaba esta historia en las primeras comunidades cristianas, ¿qué repercusiones tendría para las relaciones de género en el grupo?

 

2. ¿Quiénes no deben recibir una segunda bofetada en la cara?

 

Ustedes han oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente".  Pero yo les digo:  No resistan al que les haga mal.  Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuévele también la otra. (Mateo 5.38-39)

 

a) Según las costumbres de una sociedad machista como la del primer siglo, ¿qué debía hacer un verdadero hombre si algún contrincante le daba un golpe en la cara?

 En cambio, una mujer golpeada (por su esposo, probablemente) no tenía el derecho de responder así sino que tenía que aceptar el maltrato.

 

b) El mensaje de Jesús fue revolucionario: exigió que los hombres dejaran de responder a su contrincante con golpes, con el fin de detener la violencia.

 

En el caso de una mujer golpeada, las investigaciones psicológicas revelan que la pasividad ante el agresor no pone fin al ciclo de violencia sino que da lugar a que continúe. En vista de esta realidad, ¿conviene citar este mandato de Jesús a una mujer agredida?

 

3. Jesús rechaza la petición de una madre

 

Entonces la madre de Jacobo y de Juan, junto con ellos, se acercó a Jesús y, arrodillándose, le pidió un favor.  "¿Qué quieres?, le preguntó Jesús.  "Ordena que en tu reino uno de estos dos hijos míos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda."

"No saben lo que están pidiendo", les replicó Jesús.  ...

Cuando lo oyeron los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos.  Jesús los llamó y les dijo:  "Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad.  Pero entre ustedes no debe ser así.  Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás, así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. (Mateo 20.20-22 y 24-28)

 

a)¿Por qué una madre se metería en este asunto del posible nombramiento de sus hijos a puestos de prestigio? 

 

Una pista:  En aquel tiempo las mujeres no podían asumir ningún rol activo en las estructuras económicas, políticas o religiosas en Israel.  Se movían únicamente en la esfera de la familia, donde dependían del esposo o, si faltaba éste, de los hijos varones.

b)¿Cuáles son las dos formas de ejercer el poder expuestas por Jesús?

En una sociedad machista, tanto de la antigüedad como ahora, ¿cuál de estas dos formas es más típica de la conducta de los varones?¿Cuál es más típica de la conducta de las mujeres

c)¿A qué conclusión se puede llegar respecto a la actitud de Jesús frente al sistema de género en lo que respecta al ejercicio de poder?

4.  un cambio en los estatutos:  el rito de incorporación al pueblo de dios

 

Dios dijo a Abraham:  "Estableceré mi pacto contigo y tu descendencia, como pacto perpetuo por todas las generaciónes.  Yo seré tu Dios, y el Dios de tus descendientes. ...Cumple con mi pacto... Todos los varones entre ustedes deberán ser circuncidados.(Génesis 17.7, 10) 

Según Gén 17 ¿a quiénes se aplicaba la señal que les marcaba como descendientes de Abraham? Por ende, ¿a quiénes se les definía como miembros plenos del pueblo de Dios? ¿Qué preguntas o inquietudes tienen frente a esta realidad?

 

Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.  Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.  Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.  (Gálatas 3.26-29)

Yo, Pablo, les digo que si se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada.(Gálatas 5.3)

a)  Según el evangelio que predicó Pablo, ¿cuál es la señal de pertenecer al pueblo de Dios?¿A quiénes se aplica esta señal?¿En qué sentido esto cambia la definición de la membresía del pueblo de Dios?  

b)  Algunos de los primeros líderes cristianos querían mantener la práctica de la circuncisión, además del bautismo.  ¿Por qué Pablo se opuso a eso?

 

Instrumentos y procedimientos para la lectura bíblica en clave de género

 

Nos toca ahora sistematizar un poco lo que hemos tratado de hacer con el estudio de estos textos.  Vamos a construir algo así como una plataforma de lanzamiento para colocarnos en esta órbita que llamamos lectura bíblica en clave de género.  De la misma manera que un satélite en el espacio provee un punto privilegiado para observar y analizar lo que hay en el planeta tierra, esta perspectiva de género nos permite discernir en los textos bíblicos algunos fenómenos que tal vez no habíamos visto antes o que, habiéndolos percibido vagamente, no teníamos los instrumentos o los procedimientos necesarios para enfocarlos bien y analizarlos adecuadamente.

 

Somos conscientes de que tanto los autores bíblicos como los textos mismos estaban encarnados en una realidad social específica, y que la inspiración divina no anulaba estas características humanas sino que la palabra de Dios se dió dentro de aquellas situaciones históricas.  Toca a nosotros/as, al leer la Biblia desde una situación socio-histórica muy distinta, discernir cuál era el significado de cada texto bíblico dentro de su contexto original, para luego determinar qué significará en relación con nuestro contexto actual. 

Vamos a tocar, en forma muy breve, solo tres aspectos metodológicos:  primero, unos pasos de análisis que tienen que ver con el autor bíblico; luego, otros pasos de análisis del contenido de su texto; por último, el trabajo de relacionar el texto con nuestro contexto.

1.  Asuntos relacionados con el autor de un texto bíblico

a)  Analizar la ubicación social del autor:  ¿cuál es el sistema de género imperante en su sociedad? (La respuesta a esta pregunta nos ayudará más adelante a determinar si el autor se identifica con ese sistema o si rompe con sus normas.)

    Ejemplo:  Gál. 3.26-29 y 5.3.   Pablo se crió como "hebreo de los hebreos", guardando todas las costumbres de este pueblo patriarcal que se definió en términos que excluían a las mujeres.

b) Buscar las presuposiciones que el escritor habrá tenido en su mente pero que no necesariamente explicita en su escrito. 

    Ejemplo:  Mt. 5.38-39.  Mateo presupone que sus lectores sabrán que esto de "ofrecer la otra mejilla" va en contra de la conducta enseñada a los varones.  Por eso no comenta sobre lo chocante de este dicho de Jesús; toma por sentado que lo captarán. 

c) Averiguar si el autor tiene en mente a lectores varones solamente, o si piensa también en posibles lectoras.

    Ejemplo:   Mt. 5.38-39.  Dado su entorno patriarcal, nos atrevemos a pensar que Mateo no se preguntó sobre el impacto en las mujeres de este dicho sobre "la otra mejilla". 

    Ejemplo:  Gál. 3.26-29.  En contraste con nuestro análisis de Mateo, tenemos que reconocer que Pablo sí tiene en mente a un grupo mixto en cuanto a etnia, clase y sexo. Es decir, sí pensaba en mujeres lectoras y no solo en lectores varones.

 

2.  Asuntos que tienen que ver con el contenido de un pasaje bíblico, sea este una narración, un discurso, una exhortación, una serie de leyes, una denuncia profética, una visión apocalíptica, etc.

 

    a)  Determinar cuáles estructuras sociales de género presupone el texto, o refleja en forma abierta.

     Ejemplo:  1 Cor. 11.4-5.   Hemos observado que, para la sociedad de Corinto, fue importante mantener una clara distinción entre hombres y mujeres en relación con lo que se llevaba sobre la cabeza.  Sería deshonroso para el hombre cubrirse la cabeza en una asamblea mixta, mientras la deshonra para la mujer sería presentarse sin cubrir la cabeza.

   b)  Con un texto que narra una historia, definir cómo actúan, y cómo hablan, los protagonistas hombres, las protagonistas mujeres.  ¿Sus palabras y acciones concuerdan con las normas del sistema de género de su sociedad, o chocan con esas normas?

     Ejemplo:  Lc. 10.38-42.   Cuando Marta exige que su hermana le ayude a servir al maestro en vez de quedarse sentada escuchándolo, actúa conforme al sistema de género de su sociedad, que desalentaba la instrucción de mujeres por los rabíes.  En cambio Jesús, al rechazar el reclamo de Marta, se opone al sistema e insiste en que las mujeres también tienen derecho a instruirse.

   c)  Cuando el texto da una instrucción o una exhortación, averiguar si la aplica a los hombres, a las mujeres o a ambos grupos.  ¿Lo que pide el texto va de acuerdo con las normas de género de su sociedad, o las contradice?

     Ejemplo de un texto donde se explicita el género:  1 Cor. 7.4.  Algunas parejas cristianas en Corinto creían que para dedicarse a las cosas espirituales, no debían tener relaciones sexuales.  Pablo se opuso a esta práctica ascética y dijo a los cónyuges que no debían negarse el uno al otro sino mantener una sana relación sexual.  En ese sentido indicó que "la mujer no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposo.  Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa."   La primera parte de este versículo, sobre la exclusividad sexual de la mujer, simplemente hace eco de la cultura patriarcal, pero la segunda parte rechaza en forma radical la libertad sexual que esa cultura siempre otorga al hombre.

    Ejemplo donde el género del destinatario es implícito:  Mt. 5.38-39.  Ya vimos que eran los   hombres los que tenían que acatar esta instrucción de poner fin al pleito ofreciendo "la otra mejilla".

3.  Asuntos de interpretación de un texto en relación con nuestro contexto actual

  a) Si se  detecta  que un texto  rompe con las  exigencias  del patriarcado  de su tiempo, analizar cuáles son las normas patriarcales de hoy que tambien deben ser cuestionadas por ese texto.

    Ejemplo:   Luc. 10.38-42.  Si captamos aquí que Jesús insistió en el derecho de las mujeres a instruirse en las cosas de Dios en vez de quedarse limitadas por el molde patriarcal excluyente, podemos oponernos a las limitaciones que algunas iglesias e instituciones teológicas imponen al estudio de las mujeres hoy.

  b)  Si se ve que un texto está orientado a producir cierto efecto en los hombres específicamente, limitar su aplicación al género masculino.  Desautoricemos toda aplicación del texto al género femenino si ahí va a producir un efecto distinto a la intención original del texto.

    Ejemplo:  Mt. 5.39.  Aplicado a los hombres, este texto de "ofrecer la otra mejilla" contribuye a reducir la conducta violenta.  Aplicado a mujeres agredidas, perpetúa la violencia porque no las autoriza a reclamar un trato justo y pacífico de parte de su pareja.

  c)  Con el factor  género en mente, buscar otros  consejos bíblicos  que puedan  tener vigencia para un caso particular como el que mencionamos en el punto anterior.

     Ejemplo:  Luc. 18.2-6, la parábola de la viuda insistente y el juez injusto.  Esta mujer, lejos de renunciar a sus derechos, pelea por ellos.  No se somete.  Se resiste a la injusticia y persiste en su protesta hasta lograr un trato justo. Un consejo basado en este texto apoyará a una mujer agredida en su deseo de vivir sin violencia.

 

  d) Cuando se trabaja con un texto bíblico en que una mujer trata de manipular a los hombres  para lograr algún beneficio, abrir los ojos a conductas similares en personas marginadas y privadas de derechos  propios hoy (tanto mujeres como hombres),  para ayudarles a encontrar mejores caminos de realización.

    Ejemplo:  Mt. 20.20-22 y 24-28,  la petición de la madre de Jacobo y Juan. Según Jesús, el arribismo es típico de los que usan su posición y poder en detrimento de los demás.  Los que no han tenido acceso a aquellos puestos no deben imitar este sistema sino superarlo adoptando una conducta radicalmente distinta:  el servicio a los demás la promoción de otros.  Reconocemos que nuestra cultura ha inculcado precisamente esto a las mujeres pero con el fin de excluirlas de puestos de autoridad en nombre propio.  Sin embargo, aquí Jesús habla a los 12 varones que reunió para desafiarles a salirse del molde machista – que adopten una actitud y una conducta más típicas del género femenino – y a correr el riesgo de no llegar a figurar ellos en los primeros puestos. Esto tiene implicaciones para la acción política, social y económica de todos los seguidores y seguidoras de Jesús hoy, así como para nuestro trabajo en las iglesias y las organizaciones cristianas. 

 

  e) Si el nuevo pueblo de Dios está presentado en el Nuevo Testamento como una comunidad de  iguales, a pesar de las diferencias de etnia, clase y sexo de sus miembros, tratemos de realizar plenamente esta igualdad en todos los aspectos de la vida y el ministerio de nuestras iglesias hoy.

    Ejemplo:  Gál. 3.26-29 y 5.3.  Al rechazar la circuncisión como rito de iniciación al pueblo cristiano, la iglesia primitiva rehusó definirse como una fraternidad de varones.  El hecho de que todas las personas por igual reciben la señal del bautismo simboliza su derecho a una parti-cipación plena en todos los aspectos de la vida de la iglesia y todos los ministerios cristianos.  No hay dos clases de bautizados.

 

¿Qué resultados esperamos de este esfuerzo de leer la Biblia en clave de género?

 

Con el enfoque de género, parece que los textos bíblicos se vuelven más complejos, ¿no es cierto?  Nuestra vida, y la vida de nuestras iglesias, es compleja en este sentido también.  Por eso estamos acá hoy, reflexionando sobre las relaciones de género en la sociedad y la iglesia.  Si logramos manejar bien el análisis de género, crecerá nuestra comprensión del mundo y por ende nuestra comprensión de la misión de Dios en el mundo y nuestro rol en esta misión.   

Esperamos que lo mismo suceda cuando aplicamos el análisis de género al mundo de los tiempos bíblicos, a sus diferentes épocas y culturas.  Al comprender mejor los condicionamientos de género en cada sociedad y época reflejada en la Biblia, esperamos entender mejor el significado de la palabra de Dios dirigida a aquel mundo.  Así tendremos mejor base para buscar su significado para nuestra sociedad.

 

En nuestro ministerio siempre anhelamos que acontezca un encuentro iluminador entre el texto bíblico y las personas que lo leen.  Un elemento que ayudará a lograrlo será una mejor  atención al factor género, tanto en la Biblia como en la vida de los hombres y las mujeres de hoy.